Y de repente alguien que no pensabas que pudiera existir te agarra fuerte la mirada y sostiene un "contigo" entre sus labios.
Entonces solo podía estar segura de saber que siempre querría tenerte muy cerca, segura de saber echarte de menos siempre que fuera a volver a verte. Y quise decir adiós a los límites y a los miedos que aunque siempre presentes, contigo podían ignorarse. Aprender de tus detalles, todos esos que dices que no tienes. Apreciar tu mano en mi cintura o cuando me besas en la frente.
Tus ojos, esos ojos que me ven cuando me miran y que no quiero que dejen de hacerlo nunca. Luego, abrazada a tu espalda donde sólo importa el olor de tu pelo, tu piel, solo importas tú y te ríes y yo sonrio contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario