Hay veces en que las cosas te superan. Que piensas que has tocado fondo y
que ahí te quedas. Luego te acostumbras a esa situación, a ese vacío
que te rodea, a esa soledad que te persigue y no te deja sonreír.
Pero,¿de verdad vale la pena pasarse media vida estando triste,
deprimido o simplemente sin ganas de nada? Puede que al principio
pienses que no puedes quitarte toda esa soledad, toda esa nada. Es
cierto, no puedes. Pero con el paso del tiempo se va disipando, y puede
que tarde más o tarde menos, pero siempre se va. Llega el día en que te
has cansado de llorar y de que todo se venga abajo y ríes. Estas harta
de toda esa soledad y echabas de menos esa sonrisa, que tus comisuras de
los labios se elevaran, que te apareciera ese pequeño hoyuelo en la
mejilla izquierda,que tu nariz se arrugara. Y sabes que así es como
tienes que estar, feliz. Da igual que todo se venga abajo, que si la
vida es dura tu lo serás más, que vas a sacar todas las fuerzas de donde
sea para que jamás te vuelvas a sentir así, jamás. Para que vuelvas a
disfrutar porque no sabes que pasará mañana. Por tanto, levántate, sal a
la calle, ponte tu mejor vestido y un poco de maquillaje,da igual que
te de vergüenza que te miren, siéntete guapa por una vez más en tu vida.
Pero lo más importante de todo, nunca, jamás dejes que la vida te
transforme, te quite las ganas de vivir, de soñar, de reír, de ser tu
misma, porque si has venido al mundo es porque tienes algo que aportar.
Porque ya venciste la primera carrera de la vida, y las siguientes
también lo harás. Porque tu puedes, porque sé que puedes, porque te lo
mereces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario