Solo te echa de menos cuando tiene frío. Cuando las botellas de cerveza
flotan en la bañera, vacías, y no queda dinero que desperdiciar. Los
lunes, demacrada, sucia, sobre la cama deshecha y el despertador que no
deja de sonar. Entonces se acuerda de ti. Cuando no tiene fuego pero sí
mono, cuando se olvidó de tu cumpleaños. Esos días de resaca y arcadas,
de ganas de huir, de arrepentimiento. Esos días te llama. Y tú,
estúpido, coges el teléfono. Y tú, aún más estúpido, le dices que la
quieres.
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