Ha sido duro, lo sabes, ha sido una odisea, un laberinto en el que la
incertidumbre sobre cual de los numerosos caminos era el correcto, nos
llevo a tomar siempre el más pedregoso.
Intenté amarte, y lo logré, lo
prometo, te quiero con todas mis fuerzas, pero hasta el corazón se
antoja a veces cansado y el mío padece un dolor crónico que tiene como
origen tu recuerdo y como síntomas la rabia, la impotencia y la
bipolaridad en su mayor expresión.
Tú sabes que hemos sufrido con esto,
al igual que hemos disfrutado, de esto se trata el amor, de caer y de
soñar a partes iguales, los cuentos de Disney no son fieles a la cruda
realidad, no hay finales felices, los finales lo son a secas. Ninguno
pretende el dolor del otro, sólo nos dedicamos a pedir justicia al
destino, a que fuera considerado con nuestra historia y con todos los
baches que superamos, por ello creo que el tiempo es justo, a veces a
destiempo, pero justo y supongo que esto no es un adiós vacío, quizás se
trate de un hasta pronto disfrazado de despedida eterna, no creo que
tus ojos y los míos no vuelvan a cruzarse en este pañuelo llamado mundo.
Tomemos un descanso, nos lo merecemos, pero no rendirse es la clave, y
dejemos que el tiempo madure sus frutos, recordemos el pasado, olvidemos
el presente inmediato y soñemos con un futuro en el que poder volver a
empezar.
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